Crítica: Despedidas

Cartel

Arrebatándole el Oscar a mejor película de habla no inglesa a films como La clase y Vals con Bashir llega a nuestras pantallas Despedidas, del realizador japonés Yojiro Takita.

COMEDIA Y DRAMA SE ENTREMEZCLAN PARA MOSTRAR UN TEMA ORIGINAL

Daigo Kobayashi es el protagonista de esta historia, un joven violonchelista que se ve obligado a cambiar de profesión de forma repentina y, con ello, a plantearse toda su existencia. La nueva vocación será ahora la de amortajador, trabajo que le causará rechazo social en un mundo donde el tema de la muerte constituye un verdadero tabú.

De esta manera, Takita, de origen cinematográfico totalmente alejado (inició su carrera dirigiendo películas pornográficas), construye su cinta a partir de un tema sumamente original – en cuánto a poco tratado se refiere – desde el prisma “wabi-sabi”, corriente estética oriental análoga a las bases de belleza greco-romanas del mundo occidental y que parte de la aceptación de tres premisas fundamentales: nada dura, nada está completado, nada es perfecto.

De hecho, el mayor logro del film es precisamente éste: es capaz de mostrar, de forma descriptiva y contemplativa, una profesión totalmente desconocida para la mayoría del público occidental como es el “nokanshi” o ritual funerario japonés. Las escenas más destacadas son, pues, aquéllas en que se muestra el trabajo del protagonista, de gran precisión y metodología, las cuales logran transmitir amor, calma y absoluta serenidad.

En cuanto al género, la película se encuentra en terreno intermedio entre una comicidad gestual propia del “slapstick” (ampliamente desarrollado por directores como Buster Keaton y Charles Chaplin) y un dramatismo extremo, de imágenes poéticas y silencios prolongados. Así, la película se inicia con un humor que roza lo grotesco para después sumergirse en un sentimentalismo exacerbado. Hay que reconocer, no obstante, que el film logra emocionar en ciertos momentos, tanto a nivel cómico como de drama, consiguiendo llegar al público; sin embargo, el vaivén constante de géneros y, con ello, de actuaciones acaba por marear al espectador, que no consigue entender qué actitud tomar ante la pantalla.

Hay que destacar, eso sí, la estética audiovisual que consigue, donde la fotografía de Takeshi Hamada y la música de Joe Hisaishi logran auténticas postales del paisaje rural japonés, en un conjunto de imágenes que sirven de retrato de la realidad social japonesa y, a la vez, inspiran por su belleza.

En definitiva, nos hayamos ante un film original en cuanto a la temática y de belleza estética, pero también ante una cinta que flaquea por querer llegar a todos los extremos y abarcar demasiados temas.

Lo mejor: el abordar un gran tema tabú sin reparos y de forma natural.

Lo peor: el intentar sonar trascendental sin llegar a serlo, y un metraje excesivamente largo.

Puede que te guste si viste… al tratarse casi de dos películas en una, su primera parte recuerda a cualquier comedia marcada por la gestualidad y la expresión facial exagerada tipo El diario de Bridget Jones, mientras que la segunda parte roza el dramatismo extremo de films como Mar adentro y tiene un ritmo narrativo marcado por la pausa propio de cintas como El sabor de las cerezas, teniendo también semejanzas con Lost in translation en cuanto a las imágenes de retrato de la cultura japonesa… Se trata, en efecto, de un film que recuerda a muchos otros y a ninguno a la vez.

Valoración: 6.

(Texto de 2009)

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Author: Vanessa LP

Llicenciada en Comunicació Audiovisual per la Pompeu Fabra, la meva trajectòria professional s’ha encaminat més cap a la comunicació corporativa, tant en l’àmbit públic com en el privat. No obstant això, la meva passió pel cinema ha fet que sempre estigui connectada amb l’actualitat audiovisual i la seva pràctica, a través de formació en Anàlisi de Guió i Crítica Cinematogràfica, la col·laboració en projectes audiovisuals i la participació en certàmens i festivals. Vaig formar part del Jurat Jove del Festival de Sitges l’any 2013 i, més recentment, del Festival Americana el 2017. Al 2009 vaig col·laborar en l’espai web enelcine.es escrivint crítiques de forma setmanal i des de març de 2017 col·laboro a la revista de cinema El Cinèfil, amb textos sobre llargmetratges i curtmetratges. Sigui en format curt o llarg, considero que el cinema és una eina profundament poderosa per a transmetre idees, emocionar i reflexionar sobre la nostra realitat.

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