Crítica: The Bling Ring

TheBlingRing

SUPERFICIAL RETRATO DE LA SUPERFICIALIDAD

Proveniente de una familia de marcada tradición cinematográfica y siendo la primera mujer de la historia en ser nominada al Óscar a mejor dirección (Lost in Translation, 2003), parece evidente que Sofia Coppola posee voz propia y mucho que decir. The Bling Ring, sin embargo, muestra de un gran dominio técnico y de una velocidad de montaje propia del videoclip, sorprende por su falta de profundidad, unos personajes sumamente planos y por quedarse en el esqueleto narrativo, abandonando la multiplicidad de capas llenas de significado propias en la filmografía de la directora.

La quinta película de Sofia Coppola, basada en hechos reales, nos habla de la enfermiza obsesión de unos jóvenes por la fama y las apariencias, colándose en las casas de diferentes celebrities para robarles ropa, objetos y dinero, y alardeando de ello más tarde a través de las redes sociales. Ya en su primer corto, Lick the star (1998), la directora centra su mirada en la adolescencia, en unos personajes en proceso de cambio, que se cuestionan el mundo que les rodea y a ellos mismos. Y este es un elemento recurrente en su trayectoria fílmica: el momento de crisis existencial en diferentes etapas de la vida, des de la juventud moderna de Las vírgenes suicidas (1999) a la de época de María Antonieta (2006) – se presenta ya el consumismo como respuesta al malestar interno en este original y completamente desafiante biopic – hasta llegar al vacío interior en la etapa adulta de Lost in Translation y Somewhere (2010). Si sus anteriores películas son una excusa para ahondar en ese estado de frustración, donde las criaturas objeto de estudio y observación se van definiendo en muchas distintas dimensiones y sufren una gran evolución a lo largo de la película, The Bling Ring nos presenta unos personajes sumamente superficiales, poco definidos o enmarcados en sus circunstancias y cuya evolución es prácticamente nula. Únicamente el personaje masculino parece mostrar un cierto trasfondo, justificando su necesidad de pertenencia al grupo y cuestionándose sus actos, mientras que los personajes femeninos aparecen inalterables, destacando el interpretado por Emma Watson y la contraposición entre su comportamiento de apariencias y su discurso de espiritualidad fingida.

Coppola, así, deja atrás todos aquellos elementos que eran característicos en su modo de hacer cine y que eran precisamente los que le daban valor. La complejidad de los planos, composiciones cargadas de significación simbólica: el árbol condenado a la tala de Las Vírgenes Suicidas que desde el principio alude al destino trágico de las protagonistas o la repetición del elemento floral asfixiando a quién no consigue ser desflorada en María Antonieta. El agua como elemento catártico: el aspersor liberador que se activa tras la primera muerte en la primera película o el ataque de sinceridad repentina de Bill Murray en los baños de Lost in Translation. Y, sobretodo, la enorme riqueza en el tratamiento de la banda sonora – sonidos, música y diálogos, clave en sus películas: el espectador se pierde en la traducción con Murray pero no llega a traspasar la intimidad del susurro reservada a los personajes en la escena final o el diálogo musical de chicos y chicas en su ópera prima, cargado de significado.

Siendo evidente, pues, el dominio de Coppola sobra las técnicas y el lenguaje cinematográfico, la superficialidad de The Bling Ring sólo puede atribuirse a la intencionalidad expresa, aunque cuestionablemente efectiva, de representar de forma superficial aquello que también lo es.

(Texto de 2015)

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Author: Vanessa LP

Llicenciada en Comunicació Audiovisual per la Pompeu Fabra, la meva trajectòria professional s’ha encaminat més cap a la comunicació corporativa, tant en l’àmbit públic com en el privat. No obstant això, la meva passió pel cinema ha fet que sempre estigui connectada amb l’actualitat audiovisual i la seva pràctica, a través de formació en Anàlisi de Guió i Crítica Cinematogràfica, la col·laboració en projectes audiovisuals i la participació en certàmens i festivals. Vaig formar part del Jurat Jove del Festival de Sitges l’any 2013 i, més recentment, del Festival Americana el 2017. Al 2009 vaig col·laborar en l’espai web enelcine.es escrivint crítiques de forma setmanal i des de març de 2017 col·laboro a la revista de cinema El Cinèfil, amb textos sobre llargmetratges i curtmetratges. Sigui en format curt o llarg, considero que el cinema és una eina profundament poderosa per a transmetre idees, emocionar i reflexionar sobre la nostra realitat.

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