Análisis: Martin Scorsese

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Análisis de la filmografía de Martin Scorsese a través de Goodfellas y Gangs of New York.

Goodfellas, 1990, y Gangs of New York, 2002; dos películas representativas del cine de Martin Scorsese. Dos películas con un protagonista masculino, aparentemente decidido, sustancialmente solitario e irremediablemente imperfecto. La subida al clímax de su existencia para bajar después en caída libre hacia un final anunciado: la vuelta al anonimato de la masa. Y la representación de una minoría, una familia, una parroquia, en medio de la inmensidad de la diversidad.

El cine de Martin Scorsese siempre nos lleva a la experiencia de un cuerpo, de un rostro y de unos ojos. A través de su personaje protagonista vivimos la historia y vemos el mundo como él mismo lo ve, adentrándonos en la retina de Ray Liotta en Goodfellas y de Leonardo DiCaprio en Gangs of New York, como lo hicimos también en la de Robert de Niro en sus excelsas Taxi Driver, 1976, y Toro Salvaje, 1980. Lo hacemos físicamente en estos casos, con PPP de las retinas, y nos convertimos así en aquellos personajes que luchan por su dignidad, por su honor y, en definitiva, por aquello en lo que creen. Para el Henry Hill de Goodfellas es de valientes vivir como realmente uno quiere, cargando con todas las consecuencias de una vida corrupta y violenta pero a la vez lujosa y venerada. La ascensión del quinceañero Henry a las grandes esferas de la mafia, a través de su mirada, es más honesta que la existencia nimia y anónima que aceptan los que no se atreven a luchar por algo más. Para el Amsterdam Vallon de Gangs of New York el destino está escrito desde la primera secuencia, su honor marcará sus pasos, aunque en el proceso las dudas de una vida más fácil nublen el camino hacia su cometido. La odisea trágica por la que pasa para vengar a su padre parece injustificada e inútil a medida que avanza la trama e incluso en mayor medida llegado el final – que a su vez da comienzo a una historia mayor de la ciudad, enterrando con ello relatos pasados –, pero es necesario para la catarsis del protagonista, alineándose con sus principios.

Además, en ambas películas aparece también representada la banda o el grupo, una familia que une más que la propia sangre y en la que nos vemos inmersos como espectadores a través del dinamismo de la cámara, conseguido con el constante uso de travellings, panorámicas y zooms. Aunque no es un rasgo que aparece en toda su filmografía, la representación de una comunidad como grupo reducido o minoritario dentro de una red social mucho más extensa y diversa es una característica interesante en el universo de Scorsese. Una comunidad con sus propias leyes y principios, situada en una escala incluso superior que el componente religioso – muy presente también en su obra –, en la que el protagonista alcanzará el clímax pero que paradójicamente no evita la soledad final del individuo. Un elemento que nos muestra cómo el cine, en tanto que expresión artística, es inherente a la experiencia del creador, ya que la infancia y juventud de Scorsese en la Little Italy de Nueva York es de gran influencia en su cinematografía.

De esta manera, aunque ambas películas comparten ciertos rasgos y ambas son también de metraje largo, narrando gran parte de la biografía de sus protagonistas – reales o no –, Goodfellas parece tener un ritmo más acompasado con la historia, mientras que Gangs of New York resulta demasiado extensa y dilatada en algunas partes, restando genialidad al conjunto, que también cuenta con secuencias muy rítmicas y destacadas como la de la batalla que da comienzo al film.

En general, tanto estas dos películas como gran parte del resto de propuestas artísticas, el cine de Scorsese es un cine que deja un gusto amargo en el espectador, por la necesidad de explorar unos personajes trágicos que intentan sobrevivir en unas sociedades fundamentalmente corruptas y deprimentes pero que al menos tienen el coraje de vivir al límite, en relación a su moral, experimentando un momento glorioso en su existencia predominantemente gris.

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Author: Vanessa LP

Llicenciada en Comunicació Audiovisual per la Pompeu Fabra, la meva trajectòria professional s’ha encaminat més cap a la comunicació corporativa, tant en l’àmbit públic com en el privat. No obstant això, la meva passió pel cinema ha fet que sempre estigui connectada amb l’actualitat audiovisual i la seva pràctica, a través de formació en Anàlisi de Guió i Crítica Cinematogràfica, la col·laboració en projectes audiovisuals i la participació en certàmens i festivals. Vaig formar part del Jurat Jove del Festival de Sitges l’any 2013 i, més recentment, del Festival Americana el 2017. Al 2009 vaig col·laborar en l’espai web enelcine.es escrivint crítiques de forma setmanal i des de març de 2017 col·laboro a la revista de cinema El Cinèfil, amb textos sobre llargmetratges i curtmetratges. Sigui en format curt o llarg, considero que el cinema és una eina profundament poderosa per a transmetre idees, emocionar i reflexionar sobre la nostra realitat.

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