Crítica: Mulholland Drive

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(Crítica partiendo de la propia experiencia para con la película).

Quince años atrás, en la cola del cine con dos amigos de toda la vida, escogía Mulholland Drive como película. Era mi primer año de estudios de Comunicación Audiovisual y evidentemente estaba ansiosa por ver otro tipo de cine, en este caso la nueva obra del genio Lynch. Ése fue un día memorable que recordamos a lo largo de mucho tiempo, ya que fue literalmente la última vez que me dejaron escoger película en el cine. Años después regalamos el DVD del film a uno de los amigos por su cumpleaños como inside joke, ya que estoy segura que, aunque lo conserva, nunca lo ha vuelto a visionar.

¿Pero qué no has llevado a ver?” “La escena de las chicas está bien, pero no hemos entendido nada”. Yo sinceramente tampoco entendí mucho, pero aun así salí completamente fascinada del cine. ¿Es necesario entender la obra para que ésta sea buena? Para mí el arte – y el cine como tal – no debe interpelar siempre, o exclusivamente, al intelecto del observador, por el simple hecho que como personas no somos solo razón sino emoción y un sinfín de complejidades más. Mulholland Drive es sin duda una película que atrapa y mantiene al espectador flotando, encandilado y absorto, en su universo de múltiples realidades en sus casi dos horas y media de duración.

El film supuso un antes y un después en mi forma de ver y entender el cine y, por ese motivo, se convirtió en una de esas películas que, según el test de Nicole Brenez, uno no quiere volver a ver, por miedo a que se rompa esa burbuja de excepcionalidad y magia que envuelve esa experiencia cinematográfica concreta. Quince años después y atreviéndome por fin a ese segundo visionado, el efecto de la vivencia de la obra artística ha sido sorprendentemente – y afortunadamente – el mismo. Quizá sea porque cumple con aquel criterio que proponía Paul Schrader en su intento por definir el canon cinematográfico: repeatibility, la capacidad para provocar un mismo impacto en diferentes visionados, una obra que siempre sigue viva y que sigue generando en el espectador retos y emociones. O quizá sea por aquél otro que también nombraba: strangeness, la imposibilidad de asimilar por completo una obra de arte, ya que algo mágico supera de alguna manera a la comprensión. O quizá sea sencillamente porque, tal y como indican múltiples críticos y rankings varios, Mulholland Drive sea posiblemente una de las mejores películas del siglo XXI.

Lo cierto es que Lynch construye, con su elección de puesta en escena, un universo fílmico de absoluto misterio, marcado por la dirección artística de los espacios – de realistas a espectrales –, el ritmo de los planos y la abstracción del montaje no lineal. El juego de dualidades que nos propone la trama cuenta con unas intensas y viscerales interpretaciones por parte de sus protagonistas, destacando el completísimo trabajo de personalidades de Naomi Watts.

Por otro lado, hay infinidad de textos que apuntan a posibles significados de la historia y es verdad que en cada visionado el espectador puede vislumbrar un argumento más sólido, tejiendo relaciones entre escenas, pero tras todo lo expuesto anteriormente, ¿acaso eso importa?

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Author: Vanessa LP

Llicenciada en Comunicació Audiovisual per la Pompeu Fabra, la meva trajectòria professional s’ha encaminat més cap a la comunicació corporativa, tant en l’àmbit públic com en el privat. No obstant això, la meva passió pel cinema ha fet que sempre estigui connectada amb l’actualitat audiovisual i la seva pràctica, a través de formació en Anàlisi de Guió i Crítica Cinematogràfica, la col·laboració en projectes audiovisuals i la participació en certàmens i festivals. Vaig formar part del Jurat Jove del Festival de Sitges l’any 2013 i, més recentment, del Festival Americana el 2017. Al 2009 vaig col·laborar en l’espai web enelcine.es escrivint crítiques de forma setmanal i des de març de 2017 col·laboro a la revista de cinema El Cinèfil, amb textos sobre llargmetratges i curtmetratges. Sigui en format curt o llarg, considero que el cinema és una eina profundament poderosa per a transmetre idees, emocionar i reflexionar sobre la nostra realitat.

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